el objeto: El tamagotchi es un pequeño aparato en forma de huevo del tamaño de la palma de la mano que tiene una pantalla en blanco y negro pixelada, donde se puede ver a la mascota virtual, la cual puede ser un perro, un gato, un dinosaurio, un pato, un pingüino, un marciano, un oso entre los más comunes. Debajo de la pantalla hay 3 botones (A -seleccionar-, B -aceptar- y C -cancelar-) que te permiten moverte por el menú para hacer las siguientes cosas: darle de comer, apagarle la luz para que pueda dormir, llevarlo al baño, cuidarlo o curarlo de alguna enfermedad, hacer actividades de entretenimiento como jugar, cantar o ver televisión. Además tiene la función de ser reloj y tener una alarma que se programa.
El día que cumplí 10 años en 1999, mis papas me regalaron un tamagotchi, el cual era mi mascota virtual: un perro que desde que nació, necesitaba atención y cuidados. Cuando llegó mi papa, estaba jugando con mis barbies, hasta que él se acercó a mí y me dio un regalo, abrí la caja y saqué el juguete, lo vi y me pareció un huevo muy curioso con una pantallita donde podía ver a una mascota virtual, y me impresionó mucho pues empecé a experimentar y picarle los botones que tenía para ver que hacían, y descubrí que era un animalito dentro de ese huevo de color rosa, que tenía que alimentar, limpiar, jugar con él, dormirlo y prestarle atención cuando llorara alternando esos 3 botones llamativos que tenía el huevo.
a. ¿Por qué llamó tanto mi atención el objeto?
Llamó mi atención porque era algo nuevo, algo que no pensaba que podía existir, era una mascota virtual, que vivía dentro de un aparatito y necesitaba cariño y cuidados, iba creciendo con el tiempo y podía jugar con él como una mascota de verdad cuando yo quisiera.
b. ¿Qué le vi a ese objeto que lo sigo recordando?
Que era muy llamativo en sus colores, que era curioso ver a una mascota dentro de un huevo y ver como crecía día tras día. Además, su interfaz era agradable, fácil de entender el funcionamiento y los dibujos que se veían en la pantalla eran sencillos pero claros y se interpretaban bastante bien el significado de cada uno, pues estos conformaban el “menú” de acciones a realizar como cuidador de la mascota. Todo esto, además de que existían huevos de muchos colores divertidos: rosa, azul, verde, transparente, amarillo, rojo, etc.
c. ¿Te sigue impresionando?
Ya no me impresiona, pues la veo como un juguete normal, y es un aparatito de entretenimiento atractivo para niños.
3. Preguntas:
a. ¿Qué relación tiene esto con mi mente?
Tiene relación con mi mente el que me impresione e interese algo tan curioso y fuera de lo común en ese entonces, en que era algo novedoso, algo mágico el tener una mascota en un aparato con forma de huevo y pudiera interactuar con él, pues tocaba mi lado humano y protector de algún ser, que en este caso era el tamagotchi. Mi mente pensaba en que era un ser “vivo” que existía con ayuda de mis cuidados y mi atención, y si no la tenía, podía morir.
b. ¿Por qué a algunas personas no les impresiona esto y a mi sí?
Yo pienso que es porque no les parecía tan fabuloso como a mí esta nueva tecnología, ni el hecho de tener una mascota virtual que pudieras llevar a todos lados y que fuera más fácil de mantener viva que un animal de verdad, y a que sus intereses como niños de ese año eran distintos a los míos, pues a mí me gustaban los aparatos y las criaturitas y el poder combinar ambos fue genial, pero quizás para otras personas no era su hit.
d. ¿Podría yo crear algo parecido a este objeto?
Yo creo que sí, pues hoy en día, la tecnología ha avanzado bastante, y con su ayuda pienso que podría innovar la idea del tamagotchi y desarrollar una interfaz más animada con más colores y funciones para el usurario.


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